El hotel evoca el encanto de una antigua hacienda colonial, con una imponente entrada principal de piedra, jardines estilo plaza, una fuente de agua central y, al fondo, la vista de una iglesia que completa el paisaje.
Cada mañana se sirve un desayuno tradicional, destacado por un pintoresco hornito de barro donde se hornea pan casero.
Las elegantes habitaciones están equipadas con camas Queen y Super King, televisión por cable, Wi-Fi, calefacción central, frigobar, baño privado con amenities y ropa blanca de alta calidad.